La Mónita del Grado te va a liberar, pero primero te hará enojar
- logiagiordanobruno
- 14 ene
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 14 ene

“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”
Evangelio de San Juan.
"La verdad te hará libre, pero primero te hará enojar."
Morgan Scott Peck
En nuestra iniciación juramos luchar en favor de la verdad y alejarnos del error, haciendo uso de la mónita del grado, o sea la duda filosófica. Pero ya que andamos más frescos y menos sacados de onda como en aquel día, a lo mejor ya no nos va a parecer tan buena idea andar haciendo uso constante de la duda. Y me explico: vamos a pensar un momento en Sócrates, quien se paseaba por toda la ciudad y molestaba a cuantos se le cruzaban con preguntas (a veces poco asertivas), de tal manera que desplomaba las certezas de sus interlocutores. Si alguien creía que entendía el significado de cosas como la justicia, la democracia, la belleza, el bien, etcétera, Sócrates lo cuestionaba hasta el punto de que lo hacía caer en contradicciones, o encontraba lagunas en los conceptos que la persona tenía en el tema en cuestión. Si las personas tratáramos de vivir con honestidad intelectual, con una búsqueda sincera por la verdad, aplaudiríamos a las personas que nos sacan del error, pero el hecho de que los griegos más bien lo ejecutaron, es una clara muestra de que los humanos sentimos un profundo repudio por quien nos incomoda en nuestro esquema personal de la realidad. El ser humano desde tiempos inmemoriales sufre de peligros, amenazas y carencias constantes. La vida, pues, es dura, y ciertas creencias nos hacen más llevadera nuestra carga cotidiana. Nos percibimos a nosotros mismos como seres racionales, sin embargo, somos preponderantemente emocionales. Una persona promedio, no cree en los conceptos que tengan mejor fundamento, o pruebas empíricas, como lo aconsejaría un enfoque racional y basado en el pensamiento crítico, sino más bien, creemos en lo que nos gusta. En lo que ya encaja con nuestros prejuicios, sesgos, afinidades e ignorancia. Además, somos animales sociales, por lo que, en primera, tendemos a creerle a los demás, especialmente si nos caen bien. En segunda, a la mayoría nos genera angustia llevarle la contraria a nuestro grupo social más cercano, porque ser el revolucionario intelectual va a implicar perder la protección del grupo.
Imagínense la escena de Galileo diciéndole a sus compañeros académicos que sus observaciones le permitían demostrar que la Tierra no era el centro del Universo, ni siquiera de nuestro Sistema Solar. ¿Cómo osas cuestionar a genios como Aristóteles? ¿Acaso vas a contradecir a nuestros textos sagrados? El repudio que sufrió casi le cuesta la vida. Tuvo que retractarse públicamente y destruir su trabajo. Pocos hacen lo que Johannes Kepler, quien siendo pastor y a la vez astrónomo, descubrió que las órbitas de los planetas no eran círculos perfectos, sino elipses, lo que contradecía la idea de los antiguos griegos de que el Universo se regía por la perfección de los Sólidos Pitagóricos, dado que un Creador perfecto era el responsable de su diseño. Kepler, en lugar de descartar los hechos para seguir abrazando sus creencias, aceptó los hechos.
Imagínense si nos tomamos en serio la Mónita del grado y empezamos a cuestionarnos todo. En primera, vamos a ser los marginales en todo círculo social, para acabar pronto. Es más, incluso en ámbitos académicos y científicos, donde el pensamiento crítico debería ser la norma, no lo es. No por nada, dijo el célebre científico Max Plank, padre de la física cuántica: “Una nueva verdad científica no triunfa convenciendo a sus oponentes y haciéndoles ver la luz, sino porque sus oponentes finalmente mueren, y una nueva generación crece que está familiarizada con ella. La ciencia avanza funeral a funeral”.
No les sorprenda a los Aprendices que, en Masonería, también va a encontrar prejuicios, dogmas y verdades incuestionables, dados los defectos que tenemos los HH:. Por ejemplo, resulta interesante que la Liturgia, que hasta hace poco se tomaba como una verdad revelada, incuestionable e infalible, está siendo objeto de revisión por la Confederación en tiempos modernos, con la iniciativa que lleva nuestro Q:. H:. Orador, entre otros. Es más, vamos a cuestionar la misma mónita del grado, porque si hacemos caso literal a lo que aconseja la Liturgia, ¿no caeríamos en absurdos? Me refiero al “dudad de lo que no comprendáis o no conozcáis por vos mismo”. Creo que un escepticismo llevado al extremo también conduce al error, que era lo que se buscaba evitar. Es lo que hacen los conspiranoicos de TikTok, por ejemplo. No creen en las agencias de astronomía, por lo que los seis alunizajes, son falsos. No creen en los doctores, por lo que las vacunas hacen daño y la homeopatía y la botánica curan el SIDA, el cáncer, el autismo y el mal de amores.
Otro dogma que está muy arraigado en la Masonería es la creencia en “las energías” y con esa ambigüedad se les atribuyen a esas “energías” toda clase de poderes impresionantes: desde cortar cabos de las velas en el Ara, hacer crecer cabos en las velas en el Ara, curar enfermedades, relajar psicológicamente, conseguir un trabajo, y toda necesidad que se nos ocurra en el menú. Pero vamos a aplicar la mónita de la duda en este tema. Me pregunto yo, bajo el riesgo de que me atropellen en la salida por andar con el método socrático. ¿Por qué esas energías son capaces de tales hazañas, pero si traemos aparatos que miden energía como contadores Geiger, multímetros, cámaras termográficas, esas energías no aparecen? ¿No será que más bien, son producto de nuestra imaginación, y que más bien, la armonía que sentimos al meditar, celebrar una Tenida, o cualquier práctica espiritual se debe a las creencias preconcebidas y a los neurotransmisores que se disparan a raíz del ambiente que nosotros mismos formamos? Ahí lo dejo al costo.
Hace poco nuestro Q:. H:. Orador hizo una presentación donde habla de la historia de la Masonería, en donde afirma que, al menos en lo que respecta a la Masonería Operativa, las creencias místicas, cabalísticas, herméticas, ocultistas y esotéricas no formaban parte fundamental del sistema ideológico de la Masonería, sino más bien, su enfoque estaba en la filosofía y en particular, de la perfección moral, mediante un lenguaje simbólico. Aquí otra vez, a pocos HH:. Les gusta aplicar la mónita de la duda y más de uno se sale enojado cuando nuestro H:. presenta su ponencia, a pesar de que, para fundamentar su opinión, presenta los documentos que sustentan sus dichos.
También encontramos pocos HH:. Que osan cuestionarse lo que viene en ciertos textos. Como comenté en la sesión pasada, por ejemplo, no soy muy fan de Terrones Benítez y Alfonso León, sin embargo, hicieron una labor impresionante escribiendo unos manuales muy útiles para los grados azules. Nuestro V:. M:. nos da la libertad a los Vigilantes para traer temas más diversos, pero en una logia promedio, los Vigilantes no hemos estudiado lo suficiente como para poder dar una buena guía a los Masones en grado de Aprendiz y/o Compañeros, y entonces, agarramos esos textos como si fueran la verdad revelada, cuando por supuesto, tienen sus detalles al ser libros escritos por humanos. En realidad, para hacer un trabajo masónico de calidad, hay que leer de diversas fuentes, analizar y contrastar la información, para después sentarse y escribir un ensayo al respecto. Cosa difícil por cuestiones de tiempo y de incomodidad emocional, porque hay que partir de la incertidumbre, por lo que en una logia promedio, se van mejor por el camino cómodo y agarran algún texto como si fuera dogma de ley.
Otra área donde vemos poca aplicación de la mónita del grado es en los Landmarks y en el Código Moral Masónico. Por ejemplo, no se cuestiona el claro machismo que existe en algunos de ellos, explícitamente, en el Landmark XIII se establece que para ser iniciado se ha de ser varón, ya que en la época en la que los Landmarks se establecieron, la mujer tenía un papel relegado en la sociedad. Hoy en día, hay HH:. Que fundamentan esta discriminación con rollos como los de energías masculinas, como dice el Chicharito Hernández, por eso les digo que no soy nada fan de las famosísimas “energías”. Por otra parte, en el Código Moral Masónico, también hay esos indicios de machismo y prejuicios de siglos pasados, cuando afirma que “Respeta a las mujeres, jamás abuses de su debilidad, y muere antes que deshonrarlas”, cuando hay millones de mujeres que nos superan en fortaleza a la mayoría de los hombres.
Una vez me tocó revisar Aprendices que eran candidatos al siguiente grado, y una pregunta que les sacudió fue ¿En que no estas de acuerdo con la Masoneria? Que si lo piensan, es una pregunta muy lógica, si tratamos de aplicar la mónita del grado. Lógica, pero incómoda.
Por eso les digo, HH:. Aprendices, que a lo mejor no les va a gustar cumplir con la mónita del grado. Va a ser incómodo, genera angustia, obliga a leer y estudiar, cancela las certezas y provoca repudios. Sin embargo, hacer uso del pensamiento crítico, es lo que acaba empujando al progreso a las ideas y en último término, a la humanidad misma. No por nada, en la marcha afirmamos “Tengo fe en mis ideales, esperanza en realizarlos, por amor a la humanidad”. Tratar de evitar el error y acercarse a la verdad, mediante el uso de la mónita del grado, nos convierte en los modernos Prometeos. Llevamos la luz a la sociedad, aunque a lo mejor nos encadenan en la montaña para ser la merienda de las águilas.
Bibliografía:
N/A
Fraternamente
IYG M.·. M.·.





Comentarios